3 CLAVES PARA DEJAR DE APLAZAR TUS PROPOSITOS

Seguro te ha pasado que el 31 de diciembre cada año te llenas de buenos propósitos para el año que viene…. Y entonces te sientas con tus 12 uvas (tradición en mi país) y empiezas una por una: Aprender otro idioma, este año sí voy a hacer ejercicio, voy a comer más sano, y así, uva por uva… Así, terminan las celebraciones decembrinas y arranca el año a toda velocidad, tanto, que cuando menos piensas, ya faltan solo un par de meses para acabarse el año, ¡Ups! ¿a qué hora pasó?

Entonces, miras por el retrovisor, y ¡adivina! Ni has ido al gym, ni hiciste el curso de inglés que querías, ni comiste más fit… ¡no puede ser! Se me fue el año y no cumplí los propósitos!!! En ese momento intentas no castigarte por el hecho, así que te dices así misma… ah muy bien, ya este año no fue, y solo faltan dos meses, mejor arranco el año próximo con toda la energía… seguro te ha pasado, ¿verdad?

Date una buena mirada y verás que fijo no eres la excepción… Y es que a ver, quién no ha postergado algo que sabe que debería hacer? Creo que de alguna manera todos somos procrastinadores. Pero, primero lo primero, ¿qué es procrastinar? ¿por qué somos procrastinadores expertos sin darnos cuenta?

Esta extraña palabra, que hasta hace un par de años, aún en mi rol como líder de una gran empresa no conocía, no es nada diferente al mal hábito que tenemos de postergar, dilatar, o como decimos coloquialmente, de hacernos los locos, para llevar a cabo cualquier cosa que deseamos o que debemos hacer y no hacemos. Además de no hacerlo, tú mismo te justificas o buscas pretextos para explicar el por qué no lo hiciste. Pero, si es algo que quiero, ¿por qué me vuelvo procrastinador?

Hay varias explicaciones sobre el tema, los expertos dicen que nuestro cerebro tiene una reacción natural que busca una gratificación inmediata, es decir, que por naturaleza siempre vamos a querer obtener un resultado a corto plazo, de manera fácil. Así qué lo que vemos complicado de conseguir, o que al menos, requiere un esfuerzo de nuestra parte, impone la limitación, por lo tanto, es más fácil no hacerlo que intentarlo.

Además de este concepto, que tiene toda la lógica, quiero compartirte, desde la experiencia del día a día y de lo que he trabajado con mis equipos, lo que yo considero, son las causas a la procrastinación, y qué deberíamos hacer para dejar de ser procrastinadores profesionales.

El miedo:

Quiero empezar por la que creo, es una razón poderosa, pero que al mismo tiempo es la más fácil de vencer: el miedo. ¿Cuántas veces has dejado de hacer algo por miedo? Miedo al qué dirán, miedo a fracasar… Y es que, con toda seguridad, el miedo es la excusa perfecta para el procrastinador, porque orgánicamente el miedo ¡paraliza!

La buena noticia es que salir de este estado de quietud es fácil. Y aquí va mi primer tip:

Siempre que tengas miedo hazte estas dos preguntas poderosas: ¿qué es lo peor que puede pasar si lo intento? Y ¿qué es lo que puedo ganar si lo intento?

Suena muy obvio ¿no? créeme que no es necesario complicársela siempre. A veces en lo simple está la mejor respuesta.

Además, si reflexionas un poco, te das cuenta de que la mayoría de los miedos que tienes, son infundados, es decir, los traes en tus venas desde tus ancestros por generaciones… y la verdad es que los tiempos cambian, ¿no? porque siempre ha sido así, ¿por qué no puede ser diferente? ¿Qué van a decir mis familiares y amigos? ¿Qué van a pensar si fracaso? La verdad es que esa barrera solo es nuestra, y a la final, si lo intentas, y fracasas (en el peor de los escenarios), aprendiste del proceso, y eso por sí solo, ya es una gran ganancia. Entonces… ¡no hay nada que perder!

Encuentra el propósito real de tu objetivo:

Suena redundante ¿cierto? Pero si lo piensas bien, te darás cuenta de que tiene lógica. Pregúntate, ¿para qué quiero ir al gimnasio realmente? ¿Ese es tu propósito? ¿Te gusta hacer ejercicio?, ¿lo necesitas?, ¿qué te motiva a hacerlo? Puede ser que una vez respondas estas preguntas, te des cuenta de que realmente no te gusta ir al gimnasio, y que, por eso a la final, nunca has ido. Siempre te lo propones porque las famosas frecuentan grandes gimnasios, porque los estándares de belleza lo piden, o porque tus amigos lo hacen, o por lo que sea. Entonces la invitación que te hago es replantear adecuadamente tu propósito y aterrizarlo. Siguiendo con el ejemplo, puede ser que encuentres que no quieres ir al gym, pero en cambio prefieres hacer deporte al aire libre o hacer yoga, o simplemente prefieres comer mejor y solo caminar un rato al día. Y si te das cuenta, a la final, el verdadero por qué no era ir al gimnasio, sino llevar una vida más saludable, y que hay muchas maneras de conseguirlo.

Entonces, una vez identificas cuales son los verdaderos propósitos, lo que debes hacer es planear el cómo lo vas a conseguir.

Tip: Construye tu propósito desde tus necesidades y motivaciones personales, y haz el siguiente ejercicio: ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? Si, así como lo lees. No es un error ortográfico. Pregúntate cinco veces por qué quieres lograr eso que te propusiste. Si aún en el quinto por qué tienes una respuesta válida y genuina, vas por el camino correcto. Si no, busca uno nuevo y vuelve a empezar. Una vez tengas un propósito con los cinco porqués, habrás encontrado una verdadera motivación, ¡hay un propósito para trabajar!

Ok, ya tengo un propósito, ahora ¿qué? La siguiente pregunta que debes hacerte es el ¿cómo? Así de simple. ¿Cómo lo quieres y lo puedes hacer?

Define tu método:

Una de las razones más comunes por las cuales caemos en la procrastinación, es por falta de un plan, además de falta de disciplina para llevarlo a cabo. Es así como los gimnasios se llenan de gente con buenas intenciones en enero, pero la segunda semana de febrero (y eso siendo generosa) ya no ves ni a la mitad de los que se matricularon a principio del año…

Haz tu propio plan de trabajo aterrizado a tu realidad. Ponte metas alcanzables en el corto plazo, que puedas conseguir fácilmente (recuerda que tu cerebro necesita sentirse bien, consiguiendo resultados rápidamente), una vez lo logres, redefine tu nueva meta. Si tu meta es correr un maratón, por ejemplo, ¡no esperes lograr hacer 15k de un solo tirón! Puedes proponerte correr solo 2k la primera semana, el primer día será difícil (no lo dudes, pero no desfallezcas, aquí es donde entra la disciplina), verás que cada día te sentirás mucho mejor. La segunda semana, serás capaz de correr 5k por día, y así, cuando menos pienses, estarás listo para afrontar el maratón que soñaste. No suena tan difícil, ¿verdad?

Recuerda que lo más difícil es arrancar. Sé consiente de eso toto el tiempo para que no caigas en la procrastinación, y ve poco a poco.

Tip: para definir tus propósitos y plan de acción, puede ser muy útil un mapa de sueños. Esta es una herramienta que sirve para aterrizar metas personales e incluso grupales, así que, si además si eres líder de un equipo, también puede ser útil. Existen diferentes técnicas para hacerlo que seguro facilitará la construcción. En otro post te contaré más sobre este tema.

En resumen, a pesar de que somos unos súper expertos procrastinadores, aún sin saber lo que significaba esta palabra hasta el día de hoy, te puedo asegurar que, si sigues estos simples pasos, y le sumas una dosis de disciplina y conciencia, vas a poder conseguir verdaderos objetivos más fácil de lo que crees. Sólo debes empezar. Así que, ¡Manos a la obra!

Deja el miedo, siempre ganas pase lo que pase; encuentra verdaderos propósitos y define tu plan.

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1 Comentario

  1. Carlos rubiano dice:

    Genial el contenido buenos típs

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